...RILEY...
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Sin apartar la mirada, me arrodillé en el suelo de baldosas, cuya superficie fría me ayudó a mantener el equilibrio mientras el agua se acumulaba a nuestro alrededor. Primero cogí un paño de cocina de la encimera y sequé el derrame sin mucho entusiasmo, pero mi atención se centraba realmente en él.
Él permanecía allí, inmóvil, con los vaqueros abultados por delante debido al evidente bulto que se tensaba contra el denim. Se me hizo la boca agua al verlo y me coloqué justo del