•Un frío que quema•
Respiró profundo tomando el cierre de su maleta para jalar hacía el otro extremo. Se mordió el labio inferior. Ir a un lugar desconocido con dos mujeres desconocidas y que, aparentemente se alimentaban de sangre humana. Le causaba escalofríos.
Sabía que jamás me harían algo sabiendo que era amigo de Alderin. Pero joder que esas gemelas le ponían los bellos de punta. Detrás sintió como el chico de cabellos castaños y ojos cafés le abrazaba.
—No tienes que ir si no quieres