C69: ¿QUÉ NEGOCIOS TIENES CON LOS HAYES?
Damon abrió los ojos con un quejido.
El dolor en la nuca era punzante, cuando enfocó la vista y vio las esposas que lo sujetaban a la silla de metal, el pánico explotó en su pecho. Forcejeó con fuerza, tirando de las cadenas hasta que el metal le mordió las muñecas.
—No sirve de nada —dijo una voz fría desde las sombras—. No te vas a liberar.
Damon levantó la cabeza. Frente a él estaba un hombre alto, de cabello oscuro y gafas negras, mirándolo como quie