C60-ENSÉÑAME A DARTE MÁS
Axel estaba en la entrada del jardín.
Ya no los espiaba desde las sombras. Estaba ahí, de pie, con los brazos caídos a los costados y los puños apretados, su cara una máscara de hielo, mientras sus ojos… sus ojos ardían con algo que no podía ser.
Algo que parecía odio. O dolor. O las dos cosas.
Arianne dio un paso atrás, separándose de Tristán.
—Axel…
—Cállate.
La voz del alfa era baja, peligrosa, como el rumor de una avalancha antes de caer. Caminó hacia ellos lentament