Rocky.
Andaba caminando por el castillo, montando guardia, pero de repente sentí alguna desconexión en mi cuerpo, debilidad y tristeza, ¿cómo puedo sentir eso si no tengo corazón? Desde que perdí mi corazón de lobo, me he sentido vacío y más frío, no siento empatía por nada, toda esa sensibilidad era parte de mi lobo, me domina mi lado demonio. Me detengo porque empiezo a sentirme mareado por la debilidad y todo empieza a temblar, ¿Qué está pasando?
—¿Estás bien? —me pregunta Ivank, mi hermano en silla de ruedas.
—Si —me incorporo y finjo estarlo.
No creo en su empatía, son hijos del rey demonio, al igual que yo, además, son híbridos, su lado lobo los hace ser tan leales al rey, que dudo que se preocupen por mí.
—Ok, papá te está buscando —me avisa—. Está en el salón del trono.
Asiento y camino como puedo hasta el salón, no me faltaba mucho por llegar, de hecho, estaba cerca porque justo iba para allá, pero no porque me llamara, sino como parte de vigilancia. Necesito bajar la guardia