Mi querido Sebastián, me divertía en compañía de él ¿sabes por qué? Por qué no me juzgó por ser quién soy.
Después de salir de los bolos, me llevó a una heladería, para mi sorpresa, pidió uno de chocolate con vainilla y yo una de menta, solo pensarlo ya siento un gran antojo.
Hablar con él era una maravilla, sentía que era como yo, sentía que era…normal.
Sin que llevara sobre sus hombros un pesado apellido, sin las presiones de guiar una gran empresa, me sentía a gusto con él a pesar de que lo