El avión aterrizó con sin sobresaltos.
Como si incluso el mundo respetara su decisión de irse en silencio.
Elena esperó.
No se apresuró a levantarse.
Dejó que los demás pasajeros se adelantaran, que el murmullo llenara el pasillo, que la rutina de otros le diera unos segundos más para asimilarlo.
Había llegado.
No a su destino final.
Pero sí… lo suficientemente lejos de Xander.
Al salir de la terminal, el aire frio de Zúrich la recibió.
Un hombre la esperaba de traje oscuro y postura r