22.
MAURICIO
Me recuesto del espaldar, soltando un largo suspiro. Tengo un gran dolor de cabeza, así que sobo mi frente y sien con una mano.
Observo mi oficina y respiro hondo al recordar cómo besé a Gabriela en este bendito escritorio. Puedo rebobinar la escena de forma tan vívida que siento que tuviese una pantalla enorme e invisible frente a mí.
―Maldita sea… ―mascullo, restregando mi rostro con mis manos.
No he podido sacarme de la cabeza la jodida noche de pasión que tuve con Gabriela. Si cier