Narra Jo Ann
-Es tu turno- murmuro contra la almohada al oír los llantos de mis mellizos, ni siquiera abro los ojos solo golpeo apenas la fuerte musculatura de Damon para comprobar si también los ha escuchado o son de nuevo un constante canto en mi mente como los primeros días.
- No, es el tuyo- me reclama del mismo modo, ambos estamos devastados, los bebés han puesto patas hacia arriba la casa desde su llegada, en las primeras semanas hemos resistido, no podíamos despegarnos de los bebés, cas