Capítulo 37. Los ojos del demonio.
Todas las alertas de Mike se dispararon. Debía salir de allí, sin Alyssa, y llevarse a ese criminal consigo.
Se apartó un poco de ella tomándola por los hombros. La mujer había estado como adormilada entre sus brazos, disfrutando de su calor y de su aroma, estremecida con sus caricias, pero de pronto, se sintió como en el aire. Abandonada.
—¿Qué sucede? —preguntó confusa.
Vio que Mike dudaba, a la vez que miraba con ansiedad en todas direcciones.
—Ven conmigo —pidió, y la arrastró hacia un cost