CAPÍTULO 36. Confesiones de un hombre borracho
CAPÍTULO 36. Confesiones de un hombre borracho
La noche había caído sobre la ciudad y el departamento de Katerina permanecía completamente en silencio. Solo la tenue luz de una lámpara iluminaba la enorme mesa donde descansaban planos, informes financieros y varias carpetas abiertas.
Llevaba más de una hora revisando los documentos del proyecto The Legacy. No porque le interesara Jordan, sino porque se sabía la contrapropuesta de memoria y la que tenía delante, la última que iban a firmar Jorda