CAPÍTULO 34. Una larga línea de matriarcas
CAPÍTULO 34. Una larga línea de matriarcas
Jake Lieberman sonrió de esa forma en que solo los hombres como él, con una vida de pecados a cuestas, podía sonreír.
—Sí voy a darte un consejo, Blackwood —dijo con una expresión tan profunda que Jordan frunció el ceño y no precisamente como alerta contra él—. Y lo haré por pura lástima, porque ya he estado en tu lugar, porque ya he sido tú… —Miró alrededor, a las caras incómodas de Jasmine y Angela, y miró a la puerta—. Camina conmigo.
Jordan no tra