CAPÍTULO 18. Un hombre sin control
CAPÍTULO 18. Un hombre sin control
Y ahí había un problema interesante: porque Ángel Rivera era su amigo desde la infancia, su crush adolescente y su sexo casual desde que los dos habían descubierto el Kamasutra en la adusta biblioteca de su abuela.
Pero Katerina no tenía el alma lista ni siquiera para sexo de desquite.
—Ángel... acabo de divorciarme —murmuró y él dejó de sonreír apenas un instante.
—Joder, te enamoraste —dijo arrugando el entrecejo.
—Pues sí. Y hasta que no se me pase, no voy