Capítulo – 0003
Max
Layla no rompió el toque de queda durante los siguientes días, pero nunca llegaba más de diez minutos antes. Cada vez que llegaba a tiempo, yo le recordaba lo cerca que estaba de ser mía.
—Estás jugando con fuego —le dije cuando llegó a las nueve y cincuenta y cinco.
—Llegué a tiempo. No hay problema —respondió con una sonrisa traviesa, pasando junto a mí con unos shorts de jean cortados que apenas cubrían nada. La lujuria me apretó las bolas cada vez que la veía, sabiendo q