3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 32. Tus hijas
3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 32. Tus hijas
La policía había llegado en cuestión de minutos, aunque a Athena le pareció una eternidad. Las luces azules y rojas habían invadido la fachada de la mansión, rompiendo la oscuridad de la madrugada como una acusación pública. Los agentes habían entrado con rapidez, pero sin caos, entrenados para no dejarse llevar por la escena que los esperaba: un cuerpo sin vida en uno de los salones, otro gravemente herido en la habitación de los niños, y un hombre