3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 19. Una razón para confiar
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 19. Una razón para confiar
Harry se pasó una mano por el cabello, nervioso, y miró a Athena con una mezcla de preocupación y cansancio. Habían sido demasiadas horas de tensión acumulada y, aun así, la sensación de peligro seguía flotando en el aire.
—¿De verdad te vas a ir después de todo lo que ha pasado? —preguntó—. ¿Vas a llevarte a los niños así, sin más?
Athena lo miró y suspiró. Tenía los ojos enrojecidos, pero la voz le salió firme.
—No lo sé —admitió—. No estoy segura de nada. Tengo que pensarlo bien. No puedo decidir algo así a la ligera.
Harry frunció el ceño, claramente incómodo con esa respuesta, y abrió la boca para decir algo más, pero Cordalie se le adelantó. Se acercó a él y, con una mano suave pero decidida, le tomó el brazo.
—Harry, es mejor que nos vayamos y los dejemos hablar —dijo en voz baja—. Es una decisión que no nos corresponde.
—Pero… —protestó él—. No me gusta cómo suena todo esto.
—Ya lo sé —respondió Cordalie—. A mí tampoco.