Corro hasta la salida de la mansión, sigo avanzando, lo único que quiero es alejarme de él, me duele lo que escuche en ese lugar, la manera en que esa maldita bruja lo decía, las lágrimas empapan mis mejillas, pero nada se compara con el dolor que siento en mi pecho, ese dolor que incluso te impide respirar, la decepción es realmente dolorosa, levantó mi mano y un taxi se detiene para mi suerte, subo sin pensarlo, lo escucho gritar mi nombre una y otra vez para que me detenga pero no lo hago.