Capítulo 40

Por lo visto tengo que ir sí o sí a ese almuerzo, aunque sea para demostrar que puedo seguir avanzando en esto de construir una vida decente lejos de lo que fue la violenta vida anterior y porque me merezco un tiempo en familia que nunca tuve.

Atraigo hacia mí al principito y los dos caemos al suelo, aunque no resulta un problema porque la posición es cómoda: él descansa sobre mi pecho mientras yo acaricio su espalda.

—Puedo preguntarle a Brody si no hay problema con que venga

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