Capítulo 38

Deslizo mi mano detrás de su nuca y lo acerco hasta que nuestras respiraciones chocan una con la otra.

—No es bonito lo que tengo guardado dentro.

—Será difícil que me dejes de gustar. —El principito inclina su cabeza —. No quiero presionarte. Si todavía deseas estar solo y pensar sobre ciertas cosas, entenderé.

 —Más que estar solo, he querido reparar el error que cometí la primera vez que quisiste besarme. —Sonrío mientras admiro el brillo que hay en sus ojos—.

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