Mundo de ficçãoIniciar sessãoDoce de la noche del domingo. Irina me arrastró de la cama porque era el único que se había pegado al colchón. Le repetí hasta el cansancio que pondría todas las quejas posibles porque me daba la gana y no le permitiría tratarme como un pedazo de m****a. Pronto Jef intervino en la pelea, apartando a la líder y dejando que protestara tanto como quisiera hasta que por fin se me agotaron las ganas de pelear y pudimos armarnos hasta los dientes, volver a repasar el plan de acción, y subir al auto







