"Ayúdame, Cupido".El zumbido constante de mi teléfono sobre la mesa de noche no paraba. Era el grupo de WhatsApp de amigos, Zona Rosa, que a estas alturas parecía más una corte de inquisición dispuesta a quemarme en la hoguera de la soltería. El grupo estaba completamente enloquecido, soltando notificaciones como si hubiera estallado la tercera guerra mundial.~Manu: Anne, necesito que lleves a alguien a la doble cita del sábado. Sí o sí. No acepto un "no" por respuesta.~Jav: Por Dios, estamos perdidos. Anne lleva milenios soltera. Literalmente, es un fósil viviente en el amor.~Mateo: Es más probable que nos caiga un meteorito el sábado en la cabeza que Anne consiga una cita real.~Frank: Amigues, tengan un poco de fe. ¿Verdad, Anne? Sal del escondite y danos señales de vida.Demonios. Absolutamente todos en el grupo estaban emparejados. Menos yo. Yo era la excepción a la regla, el adorno solitario en la repisa, la tía solterona del grupo a mis veintitantos años. A veces creía firm
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