POV de ElenaNo miré hacia atrás.El pasillo se extendía frente a mí, una mancha borrosa de paredes blancas y linóleo desgastado. El brazo me palpitaba con cada paso y el vendaje tiraba con fuerza contra los puntos. En algún lugar detrás de mí, las voces elevadas todavía resonaban: la furia de Lucas, las justificaciones de Damian, los suaves llantos de Isabella.Pero seguí caminando.Samantha fue la primera en alcanzarme. Su mano rozó mi codo sano, con la suficiente suavidad como para que pudiera apartarla si hubiera querido.—Elena —dijo en voz baja—. Ve más despacio.No lo hice.Las señales de salida brillaban en rojo sobre las puertas dobles.Lucas había conseguido liberarse de los camilleros, pero no dijo una sola palabra. Tenía la mandíbula tensa y los ojos todavía ardían de rabia. Se colocó a mi otro lado sin hablar. Los tres atravesamos juntos las puertas automáticas y salimos a la oscuridad más fresca de la noche.Afuera, el ruido de la ciudad nos envolvía: el tráfico distante
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