(POV de Naomi)—Matar. De verdad dijo matar.La voz de Naomi salió más filosa de lo que pretendía, y la mujer en el umbral se estremeció ligeramente, una mano apretando el marco como si estuviera decidiendo si cerrar la puerta.—Sus palabras, no las mías —dijo—. Me llamo Ellen, por cierto. Ya que aparentemente vamos a hacer esto quiera yo o no.—Lo siento —dijo Naomi, suavizándose—. No quise asustarla. Solo necesito entender lo que le dijo. Por favor.Ellen la estudió un largo momento, algún cálculo privado pasando detrás de sus ojos, y luego se retiró de la puerta. —Mejor entre. Si me oye hablando con usted en el porche, saldrá corriendo por atrás antes de que llegue siquiera al pasillo.La casa era pequeña, cálida, habitada, juguetes esparcidos cerca de un sofá desgastado, el caos particular de una familia que había construido una vida ordinaria y pretendía mantenerla así. Ellen la guio hacia la cocina y señaló hacia una silla, aunque ella misma no se sentó.—Apareció hace cuatro ho
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