LENA"¡Nooooooo!" "¡Noooooooooo!"Esa fue la única palabra que salió de mi boca. Antes de darme cuenta, las rodillas me fallaron y me desplomé en el suelo, apretándome el pecho como si de algún modo pudiera detener el dolor que lo desgarraba. No me importaba quién estuviera mirando. No me importaba estar tirada en medio del pasillo del hospital, porque ya nada importaba."¡Dios, por favor! ¡No!", grité al techo, con la voz quebrada por el agotamiento. "Puedes castigarme de cualquier otra forma, pero no así. ¡A mi madre no!"Sentí las manos de la tía Vivian en mis hombros, intentando ponerme de pie, pero mi cuerpo se negaba a moverse. Me quedé allí de rodillas, empapada en mi uniforme calado por la lluvia, con la mente demasiado entumecida para procesar lo que acababa de oír.A través del borrón de lágrimas y de los mechones de pelo pegados a la cara, vi cómo las puertas de la UCI se abrían despacio.Dos camilleros empujaron una camilla hacia el pasillo. Estaba cubierta con una sábana
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