A la mañana siguiente, Daniela se quedó atónita cuando se dispuso a preparar los documentos en su escritorio.La tableta de repuesto, cuya batería se había agotado por completo la noche anterior, ahora descansaba ordenadamente sobre la mesa.El indicador mostraba que la batería estaba cargada al cien por ciento, y junto a ella había un cable de carga nuevo y de excelente calidad.Daniela se dirigió rápidamente a la cocina, donde encontró a la empleada doméstica cortando verduras."Señora, ¿quién compró el cargador nuevo que está sobre la mesa?", preguntó Daniela.La mujer sonrió amablemente."El señor Antonio, señorita. Esta mañana hizo que alguien lo trajera."Daniela se quedó estupefacta. Ella jamás había pedido un cargador nuevo, mucho menos se había quejado del estado del anterior, cuyo cable estaba pelado.Al acercarse a la mesa del comedor, Daniela encontró a Antonio leyendo las noticias en su teléfono mientras disfrutaba de su café negro."¿Tú compraste este cargador?", pregunt
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