Dormí poco y mal, porque una cosa era saber que Renata era peligrosa, y otra imaginarla parada frente al colegio de mi hijo con sonrisa de abuela recién salida del infierno.Pasé la noche dando vueltas en la cama, mirando el techo, revisando el celular, leyendo una y otra vez el mensaje que Damián m
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