Chloe no podía apartar la mirada. La pareja sentada frente a ella parecía una pintura. La mujer llevaba una blusa amarilla estampada, una falda marrón oscura y unas ondas castañas que caían más allá de sus hombros. Ojos verdes. Labios finos curvados por la sorpresa. Hermosa. El hombre, vestido con una camisa azul marino, corbata negra y pantalones negros, se levantó de la silla y se arrodilló frente a ella. Un anillo de oro brilló bajo la luz. Chloe contuvo el aliento. Conocía esa escena. La había imaginado una y otra vez desde que tenía dieciséis años. Un restaurante elegante. Un violín sonando de fondo. El amor de su vida mirándola como si ella fuera la respuesta a todas sus preguntas. «¿Quieres casarte conmigo?», leyó en sus labios. En su mente, era ella quien estaba allí. Llevando aquella blusa amarilla. Llevándose las manos a la boca. Asintiendo mientras lloraba. «Sí», respondió con los labios, con lágrimas imaginarias que se sentían completamente reales. «Sí, mil veces sí.» «Qué
Leer más