Elena se quedó helada, y tuvo que apretar los dientes con fuerza para no gritarle que no había forma concebible de que ella hubiera podido saberlo cuando nunca, jamás, habían hablado de ello.Emily, como un perro rabioso, vio la pausa en sus movimientos y se abalanzó sobre ella.—Pensaba que habíais hablado de eso, ¿vale? Y yo solo... intentaba dar conversación porque, en serio, intentaba ser amable con él. Quería acercarme a él porque pensaba que te haría feliz y, sinceramente, empezaba a caerme bien. Solo quería mantener una conversación.«¡Diciéndole que me gustaba su hermano!», quería gritar Elena. Apretó los ojos cerrándolos con fuerza. Esto la estaba matando.Porque no importaba lo furiosa que estuviera, podía sentirlo colándose a través de su piel: lo miserable que estaba Emily.Estaba triste. Estaba frustrada. Tenía miedo.Entre las dos, Elena siempre era la que cedía primero. La que intentaba mantener la paz. La que dejaba pasar las cosas. Y no quería dejar pasar esto porque
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