Alessandro abrió los ojos con sorpresa cuando Harmony lo besó apasionadamente, presionando su cuerpo contra el de él. Intentó apartarla, pero ella era demasiado fuerte y estaba decidida. El Erosite había hecho efecto y la consumía por completo.—Harmony, ¡detente! —dijo Alessandro, intentando razonar con ella—. ¿Qué te pasa?Pero Harmony no lo escuchaba. Siguió besándolo, mientras sus manos recorrían su cuerpo, tocándolo por todas partes. Alessandro cerró los ojos con fuerza, intentando resistirse, pero fue inútil. El tacto de Harmony era como fuego, quemando todas sus defensas.Mientras se besaban, las manos de Harmony se deslizaron bajo la toalla que rodeaba la cintura de Alessandro. Sintió su miembro, duro y listo, y supo que tenía que poseerlo.—Alessandro, te deseo —susurró ella con voz ronca de excitación—. Te necesito.Alessandro abrió los ojos de golpe y la miró con una mezcla de sorpresa y deseo. Sabía que debía detenerla, pero su cuerpo lo traicionaba. Él también la deseaba.
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