POV VALENDio un portazo y se encerró en el baño. Yo me dejé caer como un costal de papas sobre el enorme y comodo colchón. Había sido un día agotador; el cansancio me recorría los huesos y, sin embargo, extrañamente me sentía satisfecho... incluso alegre.Solté un largo suspiro mientras me acomodaba boca arriba, dejando que el colchón absorbiera el peso de mi cuerpo hasta que, poco a poco, logré relajarme. No entendía por qué, pero me producía una extraña satisfacción saber que Lenora se sentía tan perturbada como yo por lo que había ocurrido después del accidente. Al parecer no era el único que llevaba horas dándole vueltas a aquel momento, y eso también significaba que no había sido producto del susto ni una mala jugada de mi imaginación. De verdad nos habíamos acercado tanto que estuvimos a nada de besarnos... y yo ni siquiera había huido.Lo más inquietante era admitir que tampoco había querido hacerlo. Durante aquellos segundos solo deseaba seguir, descubrir hasta dónde nos habr
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