3. Cásate conmigo
Caerse estaba permitido…Levantarse era obligatorio.Durante todo el trayecto no pude dormir. La luz de la mañana chocaba contra mi piel mientras observaba por la ventana la ciudad de Nueva York. Los rascacielos de cristal y acero parecían darme la bienvenida a su manera.El chofer me observó por el retrovisor e inclinó levemente la cabeza:—Señorita Hughes, su padre me ha pedido que la lleve directamente a la reunión del consejo. ¿Desea que la espere mientras se cambia en su casa?Crucé las piernas con calma y dejé escapar un suspiro pesado.—No es necesario, Marcos. Primero iré a casa. Después de cinco años fuera del país, el consejo puede esperarme un par de horas más.Marcos asintió respetuosamente. Tras varios minutos de viaje, llegamos a mi mansión ubicada en la exclusiva zona de Old Westbury, en Long Island. Mantuve la mirada al frente mientras el automóvil se detenía y, unos segundos después, Marcos abrió la puerta.Salí con la barbilla en alto, encontrándome con una hilera de
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