No estaba nerviosa.Para nada.Era una simple chaqueta.Una chaqueta que había olvidado devolver.Nada más.No tenía absolutamente nada que ver con que el Rey Alfa me hubiera besado contra mi voluntad de seguir pensando con claridad.Ni con que, desde entonces, cada vez que cerraba los ojos recordara la forma en que me había mirado.Ni con que todavía sintiera un ligero cosquilleo cada vez que pensaba en sus manos rodeando mi cintura.No.Era por la chaqueta.Definitivamente por la chaqueta.Respiré hondo.Perfecto.Podía hacer esto.Entrar.Entregar la chaqueta.Dar las gracias.Salir.Todo en menos de un minuto.¿Qué podía salir mal?Respiré hondo.Camine a su despacho.Luego golpeé suavemente.La puerta se abrió.Asher.Vestía ropa sencilla de entrenamiento.Como si no hubiera cambiado absolutamente nada desde la noche anterior.Como si el mundo siguiera exactamente igual.Le extendí la chaqueta.—Vine a devolvértela.Nuestros dedos se rozaron apenas un instante cuando la tomó.Ret
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