Viernes por la mañana, diez en punto, en el despacho de Nadia.Lo había preparado todo con cuidado. No se trataba de una reunión ni de una presentación. Solo la mesa del rincón, cuatro sillas y café recién hecho. Victor a un lado. Ethan al otro. Reed junto a él.Ella se sentó frente a todos, con el sobre sobre la mesa, entre ellos.Nadie habló de inmediato.El despacho que los rodeaba —la pizarra, el esquema del proyecto, el nombre de su padre en la pared— parecía guardar el silencio propio de un espacio que comprende que en su interior está ocurriendo algo importante.—Gracias por venir —dijo ella.Ethan asintió.Reed miró el sobre.Victor se miró las manos.Ella lo abrió y leyó el contenido en voz alta, de principio a fin.Su voz se mantuvo firme en todo momento. No era una firmeza ensayada, sino la cualidad propia de una mujer que había leído aquello tantas veces que podía soportarlo sin derrumbarse. Leyó «ella tenía tus ojos» y sintió la mano de Kai buscar la suya bajo la mesa; él
Leer más