Habían quedado en verse en el Caffè Verona a las ocho.
Victor ya estaba allí cuando llegaron. Estaba sentado a la mesa que solían ocupar. El café de ella la estaba esperando. El té de él estaba intacto, lo que indicaba que algo le preocupaba.
Se puso en pie cuando entraron. Miró a Nadia y a Kai antes de volver a sentarse. Ellos también se sentaron. Nadie dijo nada durante un momento.
Entonces Nadia dijo: —Cuéntamelo.
Victor metió la mano en la chaqueta y sacó un sobre viejo. Lo puso sobre la me