Selene miró a todos a su alrededor y supo que estaba en desventaja numérica. Sus ojos recorrieron la habitación, registrando los rostros hostiles de los dioses y diosas que la rodeaban. Sabía que tenía que pensar rápido o correría el riesgo de ser sometida.—Ares, tú estás detrás de todo esto, ¿verdad? —acusó Selene, intentando mantener la voz firme—. Estás manipulando a los hombres lobo, haciendo que se vuelvan en mi contra.Ares sonrió con suficiencia, claramente complacido consigo mismo. —¿Apenas te estás dando cuenta? He estado jugando a largo plazo, Selene. Y tú solo eres un peón.La rabia de Selene se encendió, pero sabía que tenía que mantener la calma. Miró a su alrededor en busca de algún aliado, pero no vio a nadie.—No te saldrás con la tuya —escupió Selene, intentando sonar más valiente de lo que se sentía—. Los hombres lobo verán a través de tus trucos.Ares soltó una carcajada. —Oh, creo que ya lo han hecho. Y pronto, Zeus también verá tu verdadera naturaleza. Ya no eres
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