CAPÍTULO 24. La mitad de una fortuna
CAPÍTULO 24. La mitad de una fortunaAquella noche Katerina regresó sola a su departamento. Se quitó los zapatos al entrar, dejó el bolso sobre el sofá, preparó una taza de café cargado y durante más de una hora permaneció sentada junto al ventanal contemplando las luces de la ciudad.Jordan había cometido un error, uno enorme si pensaba convertir la mediación en una batalla para recuperarla, porque si le daba un micrófono, entonces Katerina iba a cantarle todas las verdades que no sabía, aunque a él le reventara la vena de la frente por escucharla.Cuando terminó el café, ya sabía exactamente cuál sería su primer movimiento, y era uno que nadie se esperaba. Precisamente por eso a la mañana siguiente, poco después de las ocho la puerta del comedor de Jasmine se abrió de par en par con un chillido teatral, y ella se quedó paralizada con una taza de té en la mano y los ojos muy abiertos de la sorpresa.—¿Katerina?Katerina entró con la misma tranquilidad con la que habría entrado en su
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