CAPÍTULO 25. Una citación obligatoria
CAPÍTULO 25. Una citación obligatoria
—Kat, ¿qué está pasando? —Y la voz de Jordan salió ronca, cavernosa, con esos hermosos matices de peligro que eran tan tiernos cuando no iban dirigidos a ella, porque era demasiado evidente que su molestia no era por verla allí.
Katerina volvió a sonreír mientras se levantaba y caminaba hacia él.
—Vine a tener una linda charla con mi exsuegra y con mi excuñada. Llegas justo a tiempo.
Jordan sintió un nudo en el estómago, porque preguntar “a tiempo para qué”