“Creo que es hora de que aprendas tu lección… sustituta.”“¿Cómo está la salud del Gran Rey?” preguntó Kallias al sanador jefe.“Sin mejoría, Su Excelencia.”“¿Cuánto tiempo le queda?” preguntó.“No mucho, mi príncipe. Puede ocurrir en cualquier momento,” dijo el sanador.Kallias se quedó mirando el vacío, los dedos apretando con fuerza la pluma.“Hagan lo que sea necesario para mantenerlo con vida. Hasta que yo sea rey.” Sus ojos se oscurecieron al pensar en Eryndra.Sus acciones comenzaban a irritarlo. ¿Estaba empujándolo conscientemente al límite o había algo más detrás?Un golpe en la puerta interrumpió la conversación.“Su alteza. La amante real desea una audiencia.”Despidió al sanador y permitió que entrara. Cuando lo hizo, su voz fue fría y plana.“Sé breve.”Ella cayó de rodillas, espalda recta, manos sobre sus muslos, cabeza baja. Una postura que le recordó lo sumisa que era su madre.Las pupilas de Kallias se dilataron.“Cometí un error, Su Alteza, y pretendo enmendarlo cor
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