Capítulo 61: El regresoLa carta de Nathaniel había sido como un electroshock. Durante días, Elena la guardó cerca, releyéndola cada noche antes de dormir, llevándola a veces a la oficina para leerla entre reunión y reunión. Cada palabra se grababa un poco más en su corazón, erosionando las defensas que había levantado durante tanto tiempo.Nathaniel, por su parte, no aflojaba sus esfuerzos. Seguía viniendo cada día, trayendo su calma, su presencia, su paciencia. Ya no hablaba de la carta. No pedía nada. Simplemente estaba allí, como una evidencia.Pero Elena sentía que algo había cambiado. La carta había sido un punto de inflexión. No solo para ella —también para él. Había puesto palabras a años de silencio, miedo, cobardía. Se había entregado, vulnerable, sin garantía de retorno.Quizá era lo más valiente que había hecho nunca.Y ella, ¿qué había hecho valiente? Huyó. Se protegió. Construyó muros tan altos que nadie podía saltarlos. Salvo él. Él, que pacientemente, metódicamente, de
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