Ambas rieron. Era una risa verdadera, limpia, necesaria. Y sin que Isabella lo supiera, su día recién estaba empezando. Porque Valeria, con esa sonrisa traviesa que nunca anunciaba nada bueno… Después del masaje, ambas pasaron a la sección de faciales y cuidados de piel. El ambiente era cálido, pe
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