Capítulo 78: El Laberinto de CristalNathan PhelpsLas últimas dos semanas fueron una prueba de resistencia para mis nervios. Ver a Laís en aquella cama de hospital, rodeada de pitidos y tubos, alimentó en mí una furia que apenas podía contener.Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de su padre y sentía el impacto de mis puños contra su carne, y la rabia por haber escuchado a Alex, por no haber acabado con aquel gusano allí mismo, seguía consumiéndome.Pero hoy, el peso sobre mi pecho por fin dio paso a una euforia contenida. Mi chica estaba bien. Le habían dado el alta y, ahora, oficialmente era "mi chica". Laís intentó resistirse, dijo que volvería a su apartamento en Queens, pero no le di opción.La convencí de que su lugar estaba en el penthouse de Rafael, bajo mi vigilancia. Y, más que eso, la convencí de quedarse en mi habitación, donde pudiera escuchar su respiración durante la noche.En cuanto cruzamos la puerta del penthouse, Laura vino como un huracán en dirección a
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