Capítulo 132: El Sabor del RegresoNathan PhelpsPerder el conocimiento es como ser devorado por un océano de alquitrán. No hay luz, no hay sonido, solo un vacío donde el tiempo deja de existir. Mis últimos recuerdos eran destellos inconexos: el olor a pólvora en el patio de la Interpol, el brutal impacto que pareció hacer añicos mis costillas y el rostro desesperado de Chen en el asiento trasero del SUV.Recuerdo haber oído voces, gritos que parecían llegar desde kilómetros de distancia, y una promesa... la promesa de Alex Sterling que finalmente me permitió cerrar los ojos.Fui recuperando la conciencia poco a poco. La luz de la habitación del hospital agredía mis párpados, obligándome a parpadear despacio para orientarme. El aire tenía ese olor estéril tan propio de los hospitales, pero había algo más. Un peso reconfortante sobre mi pecho y un perfume a flores y vainilla que reconocería en cualquier lugar del mundo.Forcé la vista y me di cuenta de que Laís estaba allí. Permanecía
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