El teléfono de Nicholas seguía en su mano cuando la pantalla volvió a iluminarse.Una nueva notificación.De Damian.Los dedos de Nicholas se sintieron rígidos al abrirla, como si su cuerpo ya supiera que aquel mensaje no era una conversación cualquiera.—Necesitamos hablar. Ahora. Sobre Livia y esa niña.El mundo a su alrededor pareció encogerse en un solo segundo. El pasillo del hospital, el sonido de los pasos, incluso su propia respiración... todo se desvaneció a la distancia. Solo quedó una cosa.Ese nombre.Livia.Y “esa niña”.Nicholas contuvo el aliento. No solo por el mensaje. Sino porque Damian nunca enviaba mensajes sin motivo. Nunca. Y esta vez... llegaba al mismo tiempo que otra catástrofe.A través del cristal de la sala de observación, vio a Livia aún sentada junto a la cama, sosteniendo la pequeña mano de Starla, que permanecía inconsciente; dos mundos que jamás debieron encontrarse. Ahora estaban en el mismo punto.La vibración del teléfono volvió a sentirse en su pal
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