Bueno, pensó Seraphine, vagamente horrorizada consigo misma por lo mucho que una parte de ella quería sentir lástima por eso, esto es información profundamente inconveniente para recibir mientras intento seguir enfadada con alguien. Universo, me gustaría presentar una queja formal.—¿Por qué me dejaste ir, entonces? —preguntó, y su voz se quebró ligeramente en la pregunta. Lo odió, pero la hizo de todos modos—. Si te costó tanto.—Porque yo también me conté una historia —respondió Caden—. Me convencí de que eras lo bastante fuerte para sobrevivir sin mí… lo cual era verdad, lo eras, lo demostraste cien veces en Millhaven sin ninguna ayuda mía… pero usé esa verdad como excusa en lugar de como razón. Me dije que, como no necesitabas que te rescataran, en realidad no me necesitabas en absoluto, y que Isolde, de pie en mi oficina insistiendo en que no tenía ningún otro lugar en el mundo adonde ir, necesitaba mi deber más de lo que tú necesitabas mi amor. Elegí la versión de mí mismo que p
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