14. LA HUÉRFANA
ALESSIA:Evité responder a Filomena mientras seguíamos avanzando por el camino rural. Era angosto, de piedras, rodeado de una exuberante vegetación. Ella no insistió, siguió caminando a mi lado.—¿Dónde estamos? —pregunté queriendo saber a dónde me había enviado mi padre.—En Sutera. Bueno, el pueblito es Sutera, que es para donde nos dirigimos ahora. Nosotros vivimos en el monte San Paulino. Ya estamos llegando, ¿ves? —Dijo señalando unas casas que se vislumbraban en la lejanía—. Está allá, es bonito, pero papá no me deja venir mucho. Por eso estoy feliz de que hayas venido a vivir con nosotros, así tengo con quien conversar y asistir a la universidad. Papá quiere casarme, dice que las mujeres no necesitan estudiar, pero mamá lo convenció de mandarnos aquí.—Ya veo —dije pen
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