Me abrazo a mí misma y no puedo contener una sonrisa tonta que aflora en mi boca, porque nada de esto que está sucediendo estaba dentro de mis planes. Tampoco sé si habría preferido no ser yo quien hubiera tomado ese turno aquella mañana. Mamá no ha dicho nada porque salí temprano. Anoche tuve que mentirle diciendo que pasaría el día con Georgia, y pensando en ello, no le he llamado.No creo que haga falta, mamá es feliz con que salga y haga cosas de chicas de mi edad, porque a mis veintidós no debería estar trabajando tanto y si disfrutando de la vida; sin embargo, no creo que pueda hace eso, porque ya me he acostumbrado a lo primero, ¿y esto? Es solo un respiro que espero que acabe pronto.―¿Nos vamos? ―preguntan a mi espalda y me giro con rapidez sobre mis pies.Ahora está recién bañado, su cabello luce húmedo y su ropa a pesar de lo informal, le hace ver muy refinado.¡Baja de la luna, Emma!Tengo que desembobarme.No respondo y apretand
Leer más