---Lawrence Blackwell no dormía mucho.Era algo que la mayoría de la gente no sabía de él, porque siempre estaba perfectamente arreglado: trajes impecables, ojos fríos, esa quietud que ponía nerviosas a las personas en las salas de negociación. Pero a medianoche solía estar despierto, sentado en su despacho de casa con un vaso de whisky y el peso de un imperio sobre sus hombros.Por eso, cuando el nombre de Daria iluminó la pantalla de su teléfono, no se sorprendió. Solo fue muy, muy cuidadoso con sus siguientes palabras.—Necesito desaparecer —dijo ella—. Y necesito que nadie me encuentre.Lawrence dejó el vaso de whisky sobre la mesa con lentitud. Conocía a Daria Ashford desde hacía once años, mucho antes de que se convirtiera en Daria Cole, mucho antes de que entregara su corazón a un hombre que no merecía sostenerlo. La había observado desde una distancia prudente mientras ella amaba a Kelvin, construía a Kelvin y protegía a Kelvin. No había dicho nada porque Daria nunca se lo ha
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