CAPÍTULO 46EPÍLOGO PARTE 2: LA SEMILLA DE LA MONTAÑALEYLA(Seis meses después de la Batalla de Vargheim)La paz en Vargheim es, por fin, una realidad sólida, aunque siempre vigilada por el filo de nuestras hachas. Arandhia, sin embargo, se ha sumido en un silencio sepulcral que me inquieta más que el rugido de cualquier batalla. Mi padre, el rey Aldric, no ha caído. Al contrario, se ha atrincherado en su trono de mármol frío, gobernando con una mano de hierro que ha asfixiado cualquier rastro de alegría en su reino. Los informes de nuestros informantes son claros: Aldric ha convertido su palacio en una fortaleza de desconfianza, castigando con la muerte a cualquiera que ose mencionar mi nombre o la existencia de Vargheim. Sigue allí, ostentando una corona manchada de traición, tejiendo en las sombras una red de odio que, estoy segura, intentará lanzarnos encima tarde o temprano. Su silencio no es paz; es el acecho de un lobo viejo que espera que bajemos la guardia.Pero son las no
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