Maison quedó sorprendido por su iniciativa y, con el dorso de la mano, tomó la temperatura de la frente de Isabela. Estaba normal; no tenía fiebre.—¿Temes que me vengue de KI? —preguntó él con tono desafiante—. Isabela, ¿qué clase de persona crees que soy?¿Por qué él, el líder del Grupo Thorne, se tomaría la molestia de perseguir a una empresa emergente tan pequeña y en problemas?Isabela frunció los labios, manteniendo la mirada firme.—No le tengo miedo a tu venganza.Sabía que, a pesar de todo, él no era esa clase de villano. Maison podía ser un hombre difícil, que siempre quería más de lo que tenía, pero no actuaba con tanta mezquindad.—Si no necesitas mi ayuda, entonces yo... —Antes de que ella pudiera terminar la frase, él la sujetó y comenzó a guiarla hacia la salida del aeropuerto a paso firme.Isabela fue tomada por sorpresa. Caminó más de diez metros intentando soltarse, pero el agarre de él solo se volvía más firme.—Maison, ya te dije que...—Sabiendo que hay alguien qu
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