Narrado por AlissaEl trayecto en el todoterreno negro de Kyler fue un viaje en un silencio sepulcral, pero extrañamente reconfortante. El zumbido del motor y el balanceo suave del vehículo terminaron por arrullarme, manteniéndome en un estado de letargo mientras observaba la ciudad pasar a través de los cristales tintados. Llevaba la chaqueta de cuero de Kyler aún sobre los hombros, aferrándome a su aroma como si fuera un amuleto que me mantenía a salvo de la realidad. Daniel no había llamado, el hospital había quedado atrás y, por unas horas, el mundo corporativo había dejado de existir.Cuando el vehículo se detuvo en el estacionamiento subterráneo de un exclusivo edificio residencial en el norte de la ciudad, supe que había cruzado el punto de no retorno. Subimos por un ascensor privado que abría sus puertas directamente dentro del penthouse de Kyler.Al entrar, me encontré con un espacio que reflejaba su personalidad a la perfección: amplio, sofisticado, con una decoración minimal
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